viernes, febrero 04, 2011

Principio Natural de Autodestrucción


Si la vida es sufrimiento el ser humano busca hacer que ese sufrimiento desaparezca cuanto antes: ésa, mi queridísimo lector, es una intrucción de destrucción de vida, pero si existe una fuerza que te impulsa a conservarla debe existir un equilibrio entre ambas. Entonces pues, día a día nos destruimos y conservamos infinitas veces, ocasionando un desgaste de la energía en la materia y en lo etéreo, hasta que morimos, hasta que nos destruimos, hasta que nos transformamos.
Principio natural se entiende porque es una reacción que proviene del inconsciente y que aparentemente tiene motivos obvios: Nos destruimos para no sufrir y, paradójicamente, mientras más sufrimos más nos destruimos.
Explicándolo un poco y sin tanta palabrería lo asumo como una justificación de muchas cosas: por eso nos gusta el alcohol, por eso fumamos, por eso hacemos ejercicio, por eso nos reímos, por eso nos enfermamos, por eso trasnochamos… por eso nos enamoramos… para autodestruirnos através de nuestra naturaleza emocional-pensante y lo llamamos “búsqueda de la felicidad”, está demostrado que el mejor escondite para algo a buscar es el no existir, solo así puede ser no encontrado y por lo tanto la búsqueda nunca terminar, yo me entiendo.
El propósito de que todas estas cosas nos gusten o nos disgusten tanto es el ajuste invisible del balance destrucción/conservación que sufrimos sin notarlo, algo parecido al nivel de éxtasis causado por la adrenalina que provocan nuestros estados emocionales sometidos bajo ciertas condiciones extremas.
La ternura es uno de los sentimientos más increíbles, personalmente pienso que el amor se remite a encontrar a alguien tan tierno que está dispuesto a autodestruirse en pareja, una especie de conmiseración grupal que denominamos intimidad (o matrimonio), somos altamente susceptibles a la ternura, o agradecidos (para no herir susceptibilidades de macho).
La reproducción no es más que asegurar la continuación transgeneracional del sufrimiento, por lo tanto resulta muy atractiva la idea de que la vida es la enfermedad de transmisión sexual más exitosa de la historia.
La asimilación de la muerte escapa a nuestro destino, llevándonos a explorar una dimensión desconocida que altera toda realidad per se y por eso la idea desde tiempos antiguos de vencerla y ser inmortal ha seducido el pensamiento de diferentes culturas bajo la figura del conocimiento pleno. Incluso las religiones han surgido en torno a la mística de la muerte, pero de eso hablaremos posteriormente.
Es un surrealismo existencial porque no es que le temamos a la muerte, lo que pasa es que amamos la vida porque es lo único que conocemos. Piense en un familiar que haya fallecido, pregúntese si esa persona lo amaba, pregúntese por qué no ha regresado del más allá, ¿se olvidó de usted?… imagine por un momento que dondequiera que esté la energía de esa persona, no ha regresado porque está esperando por usted, como se lo he dicho a mis amigos “quizás es tan bacán estar del otro lado que nadie vuelve”.
Basta con que se fijen hacia dónde va el mundo.
Y como decía mi tío Albert:
HAY DOS COSAS INFINITAS: EL UNIVERSO Y LA ESTUPIDEZ HUMANA.
Hasta luego.

0 comentarios: